Desde aquel sábado en que nos despedimos de Segovia mis compañeros del circo y yo, en camino rumbo a Medellín, no dejaba de pensar en mi equipo: Club Atlético Nacional. Sólo deseaba verlos jugar, aunque sabia que mi estado económico no me lo permitía. Iba con la esperanza de recoger dinero para una camisa de mi equipo, siempre la he querido tener, y sabia que trabajando lo podía lograr.
Al llegar a Medellín nos estacionamos en una manguita junto la estación de tricentenario. Desde el momento en que pusimos los pies allí, solo empezamos a montar el circo, pues no se podía perder ninguna función.
Yo sabía que al día siguiente jugaba el Nacional con el América de Cali, para saber cual de los dos da un paso más para entrar a la semifinal. Me hubiera encantado escuchar el partido, pero la función me toca a esa misma hora, y además, ni siquiera tengo un radio.
Después de montar el circo recorrí un poco el barrio repartiendo los volantes, pero al llegar al circo me di cuenta de que mi padre no estaba, y decidí acostarme a dormir.
Al día siguiente, vi a mi padre acostado junto a mi, lo desperté y entre los dos comenzamos a preparar el desayuno. Un desayuno que me encantaría compartirlo con mamá…pero que nunca lo haríamos por que ella no estaba…y mi papá no me decía donde se hallaba. Desde pequeño he querido conocer a mi madre, pero dicen que ella esta en otro mundo, que ya se fue; me gustaría verla y decirle que la quiero…decirle eso solo a ella, por que solo ella se merece la vida y las gracias.
Después de un largo día, comencé a vestirme de payaso. Estaba un poco triste por lo del partido, pero bueno seguí mi vida. Esperando a papá, barrí un poco el circo, y al ver a lo lejos venir me alegré demasiado, pero más feliz me puse fue cuando me entregó una cajita muy pequeña de color azul; imaginé que eran unos calcetines de color fucsia ó amarillo, pues eran los únicos colores que me faltaban para hacer mi colección. Con ansias de saber que era, lo abrí, y grata sorpresa me lleve al ver lo que me daba: papá me había regalado un radio pequeño. Fue el mejor regalo de mi vida, de seguro que lo cuidara más que mi ropa.
A las 7:00 P.M. comenzó el primer tiempo del partido, al igual que la función en el circo, y por la ganas que tenía de escuchar el partido, no me quedó más remedio que meterme el radio en mi peluca de payaso. Cuando salí al publico escuche que el América hacia un gol, y empecé a gritar y a correr como loco por todo el escenario, y la gente asombrada se quedó en silencio. Yo muy apenado, sonreí con nervios, y no me quedo mas remedio que salirme del espectáculo. La gente empezó a gritar y a murmurar, pero mi padre salió de inmediato y siguió con su punto.
Al entrar en mi piecita, mi padre me quitó el radio ya cuando el partido iba en los primeros 15 minutos. Lo único que hice fue acostarme a rezarle a Andrés escobar para que le ayudara al nacional. Después de unos minutos busque a papá y le pedí disculpas, le dije que esa no era mi intención, y mi padre me devolvió el radio. yo, ansioso de saber como iba el partido lo prendí, pero solo escuche propagandas; esperé varios minutos y cuando empezó el partido, mi radio se había quedado en silencio, y fue entonces donde me di cuenta de que las pilas se acababan, y esta vez solo me tocó llorar y lo que siempre hago cuando me siento solo…poesías…
Aun no asimilaba la situación y mejor me eche a dormir. Al día siguiente decidí ir averiguar cuanto había quedado el partido, y al fin había una noticia buena…nacional ganó 2-1. Con muchos ánimos seguí mi rumbo, me subí a un bus de santa cruz, y empecé a vender galletas; pero lo que mas me dio ánimos, fue el ver un niño de 4 años sentado en la tercera silla de la parte izquierda con la camisa del nacional; me sonrió y su sonrisa me pareció como si fuera la de un amigo.
Al bajarme del bus, me choque con una señora de edad, y cuidadosamente la ayude a subirse al bus. Camine casi 3 horas, siempre en bajada y derecho, por que tenía miedo de perderme. Lo mejor fue de que termine las galletas muy temprano, mas o menos a las 2:00 P.M., así que decidí volver al circo por mas. Cuando llegue, vi. A papá muy concentrado cociendo su traje de mago, ya que estaba un poquito roto. Lo saludé, tomé las galletas y salí…volví de nuevo al lugar donde se me había acabado las galletas y seguí vendiendo, y esta ves me fue mas bien, termine a las 6:00 P.M.; y esa fue la mejor hora en que pude haber terminado, pues solo tenia el tiempo suficiente para ir a vestirme para la presentaron en el circo.
Llegue al circo y me organicé, oré antes de mi presentación, y sentí que ese era mi día de suerte. Al terminar la función quedé muy cansado, pero tenia muchas ganas de contar el dinero que me había ganado, por que por supuesto que era lo máximo que me había recogido en vida hasta aquel día. Cuando terminé de contar me di cuenta de que había ganado el triple de que estaba ganando en Segovia, y de pronto se me ocurrió una idea: separar la parte de dinero de mi papá, pero….la otra parte la usaré para ir al estadio, me encantaría ver el partido mañana del Nacional contra el Rosario central, siempre había soñado con estar en un partido de la libertadores.
Al día siguiente, martes día del partido de la libertadores, me levanté con demasiados ánimos, sin decirle nada a papá. Lo primero que hice fue elegir la ropa en que iba ir, pero al llegar al metro, casi no dentro; había una gran fila y congestión. Esperé varios minutos. Junto a mí se sentó un señor gordo, muy serio que me miraba de arriba hacia abajo. Yo, feliz por lo que hacia, no pensaba en los demás. Cundo baje del metro en la estación estadio, no lo podía creer, y solo se me aguaron los ojos. Al llegar ala taquilla, me decidí por la tal tribuna occidental, en verdad no sabia donde quedaba eso.
De nuevo regrese al circo; quise disimular mucho, pero la felicidad se me tomaba de lejos. El tiempo para mi era lento, y como aquel día no había función por que algunos de los compañeros estaban enfermos, mas larga se hizo. Me puse la ropa mas linda que tenia: la camisa blanca que era de mi papá, y los mochos color piel.
No le dije nada a papá, solo esperé a que fueran las 6:30 P.M. y le dije que salía a dar un vuelton. Salí corriendito para el metro, y esta oportunidad estaba un poco solo, pero con pasajeros hinchas del nacional.
Cuando llegué al estadio, no sabía por donde entrar, y pregunte a una muchacha que me dijo que era por la misma puerta que ella entraba, y me metió en la fila. Cuando entré, era fantástico, deseaba que así fuera nuestro circo…pero también imagina a papá como estaría de bravo, pero yo solo pensaba: “después del gusto que venga el susto”.
Al comenzar el partido, las barras eran muy alegres, nunca había visto tanta gente en un lugar. Estaba tan concentrado mirando para la cancha cuando…
¡¡puffff ! ! el balón que había tirado Aristizabal estaba en mis manos, fue tan duro el golpe que el balón voló muy alto, hasta llegar a mí.
No lo podía creer…de felicidad me fui antes del partido… cuando llegué al circo, encontré a papá llorando a cántaros con un cuchillo en la mano. Rápido se la quité, le expliqué lo que paso y solo esto el me confesó:
“Emilio:
La razón de mi llanto, eres tú…eres igual a tu madre…siempre me haz preguntado por ella, y el motivo de que ella no esta aquí, es aquella vez en que en un partido de Nacional VS Medellín, tu mamá fue asesinada en una de las hinchadas…….y es justo lo que no quiero que te pase a ti….te amo...y no quiero perderte igual que perdí a tu madre”
Después de escuchar esto, Emilio comenzó a llorar, se dijo a si mismo que haría, pero su respuesta siempre estuvo de la mano de la rebeldía, igualita a la de su madre….”


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